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La quinta temporada es la que cuenta

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Hace poco, un amigo nos explicó que a los cuatro años una empresa se considera «consolidada». El eco de nuestras risotadas debe permanecer aún en el aire.

Y, sin embargo, el 21 de septiembre se cumplieron cuatro años desde el día en el que Manolo Ruíz, Javier Matíes, mi hija de seis meses y yo nos sentamos delante de un notario. Posiblemente el notario y el bebé fueron los únicos que presentían dónde nos estábamos metiendo.

Parece ser que cuando en EEUU una serie consigue llegar a la quinta temporada, todos los implicados se ponen especialmente felices: eso suele garantizar a los productores la rentabilidad de la misma.

A nosotros nos pirran las series. Y por eso nos gusta pensar que la que viene será nuestra mejor temporada, la más brillante y en la que encontraremos ese público digno de la HBO.

Por el momento, se nos ha ocurrido expresar algunas conclusiones de estos cuatro largos, largos, largos años con algunas frases de nuestros personajes favoritos. Sí, este tipo de majaderías son las que hacemos en lugar de levantar el país. Así nos va.

«Say my name»
Walter White en Breaking Bad

Si un tipo tan corriente como el profe de física que todos hemos ignorado en el instituto fue capaz de construir un imperio de la droga bajo el nombre de Heisenberg… ¿qué no podíamos hacer nosotros con un nombre tan molón como Geekia?

Say my name

Eso pensamos, confiados, cuando rescatamos esta denominación entre un mar de lugares comunes y frases pretendidamente ingeniosas.

Hablaba de nuestra pasión por la tecnología, de nuestro sentido de la autoparodia y de lo que queríamos construir. Fíjate si éramos cándidos.

Desde que empezamos no ha habido un día que no hayamos tenido que repetir el nombre de la empresa. O explicar su significado. O las dos cosas.

Nos han llamado de todo. Nuestro nombre fue la primera señal de que no teníamos la menor idea de cuál era realmente el mundo al que llegábamos como empresa.

«I think they are trying to read my thoughts»
Walter Bishop en Fringe

Nosotros somos muy de Walters. Y los de Fringe —cualquiera de ellos, en cualquier universo posible— tienen nuestra admiración.

Nada más empezar con Geekia decidimos proponer a una gran empresa una idea que pensamos que era perfecta para ellos: combinaba tecnología con una interfaz sencilla y hacía algo útil para sus clientes de forma espectacular. Y con un precio ridículamente bajo. Lo tenía todo.

walter bishop

Les gustó tanto que nos invitaron a una segunda reunión. Y a una tercera. Cada reunión era en una planta más alta del edificio. Y eso a gente simple como nosotros, que crecimos con el Yier Ar Kung-Fu , nos decía que si pasábamos de fase es que íbamos por buen camino, que el jefe final y la victoria podían ya olerse. Así que en cada ocasión explicábamos más y mejor lo que íbamos a hacer.

El proyecto se hizo. Pero no por nosotros. La gran empresa decidió que ellos se bastaban para llevarlo a cabo con toda la valiosa información que gratuitamente les habíamos dado.

Aprendimos a ser más cautelosos, aunque seguimos sin poder evitar implicarnos demasiado en los proyectos, aportando nuestra particular visión.

«If I look back I am lost»
Daenerys Targaryen en Games of Thrones

La historia de Geekia es la de una contínua huida hacia delante, como la de la Kaleshi de nuestros sueños. La fundamos porque escapábamos de una forma de hacer las cosas que no compartíamos. Y entonces decidimos quemar las naves.

Daenerys

Sabemos que no hay vuelta a atrás, porque nos comprometimos con nosotros mismos y con un estilo de empresa que se construye desde la ética.

Eso nos ha costado muchas frustaciones. Decir que no a lo que otros aceptaban como algo natural y ver como todos nos felicitaban pero luego nos tocaba bailar con la más fea.

Nos gusta pensar que al final del camino, compensará. Aunque si hay algo que nos gusta más que pensar, eso es comer.

En todo caso sabemos que nunca habrá vuelta atrás, porque ya no sabemos hacer las cosas de otro modo.

«I know not all of you wish this, yet it is done. It is done.»
Spartacus en… ejem, Spactacus: Blood and Sand

Durante este tiempo hemos cometido tantos errores que tardaríamos otros cuatro años en contarlos.

Hemos medido mal nuestras fuerzas, bajado la guardia frente a clientes sospechosos, pecado de soberbios y de humildes… Pero poco a poco vamos aprendiendo, corrigiendo el rumbo cuando lo perdemos.

spartacus

Ahora sabemos mucho más sobre nuestra profesión, la empresa y la vida misma que cuando empezamos. Somos lo que somos por todo lo bueno y malo que nos ha pasado y aunque suena a lugar común, probablemente hemos aprendido más de nuestros errores que de nuestros éxitos.

Pero en ocasiones también hemos alcanzado la gloria que los gladiadores de la gran serie de sangre y tetas conseguían en la arena. En nuestro caso, eso se ha traducido en la satisfacción de contribuir al lanzamiento de grandes proyectos (alguno está por llegar). En tetas, no, eso fijo. Y en sangre, salvo alguna excepción que no puedo contar porque necesitamos a Javier Matíes y todavía no ha prescristo, casi tampoco.

«We’re going to win even if I have to go in there and jerk off everyone in the audience!»
Erlich Bachman en Silicon Valley

¿Veis? Somos capaces de poner estas palabras del visionario CEO de Aviato en nuestra boca para conseguir llevar Geekia adelante (y sí, esta frase está tan mal en tantos sentidos que no hay por dónde empezar). Seguro que te estás preguntando en qué lugar nos deja eso. En uno siniestro, oscuro y húmedo.

Silicon Valley

Pero siendo más serios, tenemos que reconocer que nunca nos lo hemos pasado tan bien fuera de una cama, mesa de la cocina o concurrido lugar público que como cuando desarrollamos algo juntos.

Hemos descubierto que nos encanta nuestro trabajo. Nos apasiona. Y, lo que es peor, no sabemos hacer otra cosa.

Así que desde aquí os damos las gracias por vuestro apoyo inconsciente y os invitamos a brindar con nosotros por los años pasados y los que están por llegar. Porque, bien mirado, no nos queda otra.

Eso sí, cada uno se paga lo suyo, que Apple no ha llegado donde está costeando barras libres.